El duelo a distancia: cómo afrontar varias pérdidas tras una tragedia
Cuando tomamos la decisión de migrar, soñamos con volver algún día a casa y reencontrarnos con quienes amamos. Pero, ¿qué ocurre cuando una tragedia golpea el lugar donde está nuestra historia y no podemos estar junto a quienes amamos? En este blog reflexionaremos sobre cómo afrontar un duelo por varias pérdidas desde la distancia.
Quizá hoy esperemos una llamada que confirme que nuestra familia esté bien. Tal vez sentimos la impotencia de no poder regresar para abrazarlos o acompañarlos en medio de la incertidumbre.
También puede doler imaginar que el lugar donde crecimos y construimos algunos de los recuerdos más importantes de nuestra vida ya no sea el mismo, o que algunas de las personas que le dieron sentido a nuestra vida, hoy ya no estén.
Y es que, cuando la distancia se suma a la pérdida, el dolor también adquiere una nueva dimensión.
Cuando las pérdidas llegan al mismo tiempo
Nuestra psicóloga de Unidad de Duelo, Daryl Flores, explica que «La distancia puede generar miedo, ansiedad y una sensación de desconexión con la realidad. Muchas personas permanecen en un estado de alerta constante, pendientes de una llamada, de las noticias o de las redes sociales, lo que incrementa el desgaste emocional.»
A esta situación también puede sumarse la culpa. Muchos de nosotros nos preguntamos si debimos regresar antes o si pudimos hacer algo más por nuestra familia. Este sentimiento, conocido como “culpa por la distancia”, es una reacción emocional frecuente ante situaciones que se escapan completamente de nuestro control, explica también Daryl.
Recomendaciones para afrontar el duelo
- Limitar el tiempo que dedicamos a revisar noticias o redes sociales.
- Mantener una rutina de autocuidado: descansar, alimentarnos bien y realizar alguna actividad física o ejercicios de respiración.
- Expresar nuestras emociones sin juzgarnos y apoyarnos en personas de confianza.
- Buscar ayuda profesional si sentimos que la ansiedad o el dolor nos sobrepasa.
Si está a nuestro alcance, colaborar con iniciativas de ayuda humanitaria también puede contribuir a canalizar mejor nuestra preocupación.
Acompañar también es una forma de estar cerca
Quienes viven una tragedia desde la distancia no siempre necesitan respuestas, sino sentirse escuchados y comprendidos.
Nuestra psicóloga recomienda evitar frases como «Por algo pasan las cosas», «Todo tiene un propósito», «No llores, tienes que ser fuerte» o «Hay personas a las que les ha ido peor». Aunque se dicen con buena intención, pueden minimizar el dolor de quien las recibe.
En cambio, escuchar con atención, validar sus emociones, respetar sus tiempos y mantener el contacto son algunas de las formas más valiosas de acompañar a quien atraviesa el proceso del duelo.
Recuerdos que vivirán para siempre en nuestra memoria
Si bien es cierto, una catástrofe puede transformar para siempre un lugar. Incluso puede arrebatarnos la oportunidad de volver a abrazar o despedirnos de quienes más amamos. Pero hay algo que ninguna tragedia puede borrar: el amor y las enseñanzas que compartimos con ellos.
Y es que, aunque los lugares cambien y hoy sintamos su ausencia, aquello que sembraron en nuestra vida permanecerá para siempre. Porque recordar también es una forma de hacer que esos momentos sigan viviendo en nosotros.