Cuidar a un familiar sin olvidarse de uno mismo
Hay momentos en la vida en los que dejamos de preocuparnos por nosotros porque hay alguien más que nos necesita primero. Pueden ser nuestros padres, abuelos, tíos o cualquier otro familiar. Aprendemos los horarios de sus medicamentos, estamos pendientes de sus comidas, de sus citas médicas, de sus cambios de ánimo o de sueño. Organizamos nuestros días en torno a esa persona. Y, sin darnos cuenta, comenzamos a dejar para después cosas que también necesitamos: descansar, compartir con nuestros amigos, ir al doctor o simplemente tener un momento para nosotros. Son responsabilidades que asumimos con cariño, porque esas
