Cuando un niño pierde a un ser querido, su mundo cambia para siempre. Como adultos, queremos protegerlos, aliviar su dolor, pero a veces no sabemos por dónde empezar.
Cuando un niño pierde a un ser querido, su mundo cambia para siempre. Como adultos, queremos protegerlos, aliviar su dolor, pero a veces no sabemos por dónde empezar.