La paternidad actual: el valor de estar presente
La figura paterna ha cambiado con el paso de los años. Hoy vemos a más padres involucrados en la crianza de sus hijos, compartiendo tiempo de calidad y acompañándolos emocionalmente desde sus primeros años de vida.
Pero más allá de los cambios, hay algo que permanece igual: los momentos compartidos con papá.
Antes, era común que los padres fueran vistos principalmente como quienes llevaban el sustento al hogar. Muchas veces expresaban su amor de formas distintas: trabajando largas jornadas para cuidar de su familia o guiándolos con disciplina y ejemplo.
La paternidad ha evolucionado con el tiempo
Hoy, cada vez es más frecuente ver a padres presentes desde el embarazo. Padres que acompañan a sus parejas a las ecografías y que participan activamente en cada etapa del crecimiento de sus hijos.
También hay padres que cuidan a sus hijos desde pequeños porque mamá se ausentó por diferentes motivos. Son padres que, además de brindar amor, se preocupan por alimentarlos, llevarlos a la escuela o colegio, ayudarlos con los deberes, jugar con ellos y pasar tiempo de calidad juntos. Porque el papá moderno también cría.
Como señala Susana Ayala, psicóloga en consejería familiar, “Este cambio ha permitido que los padres se involucren más en la educación de sus hijos, acompañen su desarrollo emocional y participen activamente en la dinámica del hogar”.
Y quizá eso nos ha permitido descubrir una faceta distinta de ellos. Porque el papá de hoy también juega, abraza, escucha, aconseja y acompaña.
Los recuerdos que construimos junto a papá
Por su parte, David Jaramillo, psicólogo familiar, explica que “El tiempo de calidad compartido, ayuda a construir recuerdos que acompañarán a los hijos durante toda la vida”.
Algunos de esos recuerdos valiosos pueden ser: papá enseñándonos a montar bicicleta, un viaje familiar, ayudarlo a hacer las compras de la casa o recibir sus consejos después de un día difícil. Sin duda, papá se ha convertido en nuestro compañero de aventuras, cuando somos niños, en nuestra guía cuando somos adolescentes, y en nuestro confidente cuando somos adultos.
Y es verdad, porque cuando pensamos en papá, pocas veces recordamos los juguetes que nos compró o los regalos que nos dio. Recordamos aquellos momentos junto a él que hoy siguen viviendo en nuestra memoria.
Quizás por eso, algunas de las huellas más profundas que deja un padre no se encuentran en las cosas materiales, sino en el tiempo de calidad junto a él y la tranquilidad de saber que siempre estuvo ahí.
Porque cuando los años pasan, los recuerdos permanecen.
Por eso, en este Día del Padre, abracemos a los que hoy siguen presentes. Agradezcamos su amor y cada enseñanza que han dejado en nuestras vidas.
Y para quienes hoy tienen a sus padres en el cielo, que esta fecha sea también una oportunidad para honrar el legado que aún sigue guiando nuestro camino.