Cuando decidir a tiempo se convierte en tranquilidad
Hay decisiones que no se toman pensando en uno mismo, sino en quienes amamos. Son decisiones que, aunque parezcan difíciles o incómodas, con el tiempo se convierten en una muestra de amor que permanece.
Así comenzó la historia de Víctor Reyes y Carlos Tulio Avilés Barco, clientes fundadores de Milagro que entendieron la importancia de anticiparse para cuidar a los suyos.
Don Víctor, a sus 85 años, es un hombre trabajador, sabio y de voz firme; nos contó por qué confió en Jardines de Esperanza cuando aún era solo un proyecto de construcción.
A pesar de que algunas personas me decían: ‘no compres porque vas a perder plata’. Yo siempre he sido una persona que cree en lo que piensa. Y fue así que decidí comprar seis espacios (…) Víctor Reyes, cliente fundador Jardines de Esperanza Milagro
Hoy en día, agradece haberse anticipado porque pudo asegurar un lugar digno para que los suyos descansen.
Con el tiempo, esa decisión se convirtió en algo más que una compra: en un legado. Incluso, Don Víctor asegura que tiene planificado comprar más espacios para sus nietos, porque uno nunca sabe cuándo ocurra una emergencia, afirma.
Por su parte, la historia de Carlos Tulio Avilés es similar. Hoy, él ya no está para relatarnos la visión que tuvo de anticiparse. Sin embargo, su esposa Rosa Vinueza, una mujer de 92 años, recuerda cómo comenzó todo.
Su hijo Manuel Avilés, trabajaba en Jardines de Esperanza Guayaquil y le comentó a su abuelo sobre el proyecto que iban a construir en Milagro. Entonces, su nieta Brenda, quien comenzó a trabajar en la nueva sede, le dijo: “Abuelito, estamos promocionando terrenos para que usted tenga un lugar digno donde descansar”.
Al inicio Doña Rosa no quiso saber nada de esa decisión porque decía que era anunciar la muerte antes de tiempo. Sin embargo, Don Avilés compró el espacio a través de cómodas cuotas mensuales. Su motivación era tener un lugar propio donde algún día pudieran descansar, ya que anteriormente había vivido la experiencia de no tener un espacio para despedir a su madre.
Mi esposo decía: ‘De aquí a mañana me llego a morir, ¿y a dónde me van a poner?’(…) Voy a comprar de una vez el funeral para dejar todo listo. Rosa Vinueza, esposa de cliente fundador Jardines de Esperanza Milagro.
Don Avilés no quería dejar preguntas sin respuesta ni decisiones pendientes. Con el paso de los años, su esposa vio que el proyecto tomaba forma.
(…) Reflexioné y pensé que lo más bonito es tener un lugar seguro donde descansar. Ya no hay preocupación de la familia de dónde enterrar a su ser querido. Rosa Vinueza, esposa de cliente fundador Jardines de Esperanza Milagro.
Doña Rosa también recuerda que su esposo animaba a familiares y amigos a tomar esta decisión. Con el tiempo, varios de ellos siguieron ese camino.
Aunque las historias de Víctor Reyes y Carlos Tulio Avilés fueron distintas, ambas coinciden en algo esencial: anticiparse no es adelantarse a la vida, es cuidar a quienes se quedan.
Al final, no se trata solo de un lugar, sino de la tranquilidad, la dignidad y el amor que dejamos en quienes más importan. Por eso, hoy queremos invitarlo a mirar esta decisión desde el cuidado. Porque así como construimos una vida, también podemos decidir cómo queremos ser recordados.