El bien y el mal, explicado en “The Wicked: Para Siempre”
¿La gente nace mala o se hace mala?
Esa es la pregunta con la que se abre el musical de la saga. Y nos deja pensando en esa realidad que a veces no comprendemos o no queremos ver.
La película cuenta la historia de Elphaba, una niña que nació con la piel de color verde. Y que sin haber hecho nada, ya cargaba con una etiqueta que nunca pidió.
En su ciudad, Oz, decidieron que “La Malvada Bruja del Oeste”. Glinda, en cambio, sería la “Bruja Buena del Norte”. Así cumplían la profecía “Para que el bien exista, debe existir el mal”.
¿Cuántas veces no hemos sido juzgados por ser diferentes?
Quizás, alguna vez.
En nuestra sociedad pasa algo parecido. Solemos ser señalados por cómo nos vemos, cuánto pesamos, de qué forma nos vestimos, dónde trabajamos, vivimos, etc. Pocas veces miran lo que realmente guardamos en el corazón.
Así como Elphaba amaba y cuidaba de los suyos, y nadie lo notaba, en la vida real pasa igual.
Aunque ella no expresara su dolor, cargaba con el peso de ser “la mala”, incluso sus seres queridos se alejaban de ella. Su hermana, Nessa, quien no valoraba los detalles que Elphaba hacía por verla feliz, porque le costaba mirar más allá de las apariencias.
Como en toda historia, siempre hay alguien que nos hace sentir juzgados por los prejuicios de nuestra sociedad. En Oz, ese papel lo cumplían el Mago y Madame Morrible, figuras intachables por su posición de poder.
Y es que, a veces es más sencillo señalar al diferente que admitir las injusticias que nadie quiere enfrentar.
Pero así como en la vida, podemos sentirnos juzgados, en medio de nuestro dolor existe alguna persona que nos abraza, nos acompaña y cree en nosotros.
En esa historia de fantasía, Fiyero, ocupa ese lugar en la vida de Elphaba. Él fue el único que vio más allá de su color de piel y reconoció la bondad que guardaba en su corazón al proteger a los animales del reino como si fueran su familia.
A pesar de los prejuicios, Elphaba nunca dejó de amar y proteger su hogar. A cambio, eligió el camino de la resiliencia y la bondad, como un acto de amor puro hacia quienes amaba.
“The Wicked: Para Siempre”, también nos deja este poderoso mensaje: “Nadie nace malo”.
Muchas veces el dolor, el rechazo, la exclusión y las etiquetas que nos impone la sociedad pueden empujarnos a un rincón en el que nos hace dudar quiénes somos.
No podemos dejar que ‘bueno’ sea solo una palabra. Tiene que significar algo. – Elphaba a Glinda.